Redacción Ciencia.- El proyecto DESI, que quiere ayudar a desentrañar los misterios de la energía oscura, ha realizado en sus siete primeros meses de observaciones el mapa tridimensional más grande y detallado del universo hasta la fecha

El Instrumento Espectroscópico para la Energía Oscura (DESI, en inglés) es una colaboración científica internacional gestionada por el Laboratorio Nacional Berkeley (Estados Unidos) iniciada en mayo de 2021 y con una duración prevista de cinco años.

El “impresionante rendimiento técnico y los logros de DESI hasta ahora están ayudando a la comunidad científica a revelar los secretos de las fuentes de luz más poderosas del universo”, explican en un comunicado las instituciones españolas implicadas.

En los meses que lleva en funcionamiento, ha comenzado a medir las distancias a galaxias, ha conseguido superar en número a todos los cartografiados anteriores y aumentar “la precisión cosmológica hasta límites nunca vistos antes”, ha destacado Violeta González, investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid.

Una vez completado todo el proyecto, se espera tener un mapa tridimensional del universo con un detalle sin precedentes, que ayude a estudiar la energía oscura y a tener una mejor comprensión del pasado y del futuro del universo.

El funcionamiento de DESI requiere de un control increíblemente detallado sobre los 5.000 robots de nueva generación que colocan las fibras ópticas del instrumento, garantizando que sus posiciones sean correctas con menos de 10 micras de error.

Su precisión apuntando es “impresionante”, ha explicado Otger Ballester, ingeniero en el Institut de Física d’Altes Energies (IFAE), en Barcelona, y es necesaria para lograr la tarea principal del cartografiado: recopilar espectros de millones de galaxias en más de un tercio del cielo.

Con un mapa tridimensional del cosmos, los físicos pueden trazar cúmulos y supercúmulos de galaxias, unas estructuras que conservan ecos de su formación inicial, que se pueden usar para determinar la historia de la expansión del universo.

Uno de los objetivos científicos fundamentales de DESI es medir esa historia y el comportamiento de la energía oscura en el pasado, dice Eusebio Sánchez, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), en Madrid.

En la actualidad, en torno al 70 % del universo esta formado por la misteriosa energía oscura, la cual provoca la expansión acelerada del cosmos e influirá en su desarrollo futuro.

Además, será esencial para entender los procesos que regulan la formación y evolución de las galaxias. Hasta ahora, ha catalogado más de 7,5 millones de galaxias y sigue observando a razón de más de un millón por mes.

Al final del proyecto, en 2026, se espera que tenga más de 35 millones de galaxias en su catálogo, lo que permitirá una enorme variedad de investigaciones sobre cosmología y astrofísica.

El equipo científico está usando también los datos del espectroscopio, entre otros fines, para entender el comportamiento de los agujeros negros de masa intermedia en galaxias pequeñas.

Por parte española, también colaboran en DESI el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC), el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICCUB).

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