Nueva York.- República Dominicana, Costa Rica y Panamá concretaron una alianza de diálogo y la cooperación en asuntos de desarrollo y democracia, y además abogaron por soluciones para la situación de Haití que está causando una crisis migratoria en la región.

La llamada “Alianza para el fortalecimiento de la institucionalidad democrática” fue suscrita en Nueva York por el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado; el del Panamá, Laurentino Cortizo; y el presidente Luis Abinader, en la oficina de la Misión Permanente de República Dominicana en Naciones Unidas.

“Basados en nuestro compromiso mutuo con el Estado de derecho, la institucionalidad democrática y el respeto y protección de los derechos humanos, avanzamos en la formación de este espacio flexible e informal de diálogo con el objeto de fomentar iniciativas conjuntas que redunden en la prosperidad, el desarrollo sostenible y la reactivación de nuestras economías”, indica el documento con el se crea la alianza.

Según las partes, esta iniciativa pretende promover el crecimiento económico a través de un relanzamiento de vínculos comerciales, demográficos y culturales entre los países de la región, sobre la base de la defensa de sociedades abiertas, el derecho internacional y un paradigma de desarrollo verde, justo, sostenible e inclusivo.

En el marco de la alianza, los tres presidentes emitieron un comunicado conjunto en el que expresan su profunda preocupación por “la crisis que atraviesa Haití y el creciente impacto que está generando sobre la región, en particular las graves consecuencias migratorias”.

En ese contexto, los presidentes instruyeron a sus cancilleres para que, en alianza con Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea y países amigos, “estructuren de manera inmediata, soluciones concretas, integrales y sostenibles, en un marco de respeto a la dignidad y los derechos humanos, con el propósito de afrontar la alarmante situación de Haití”.

En los últimos años la región centroamericana, especialmente Costa Rica y Panamá, ha atendido oleadas de miles de migrantes, la mayoría haitianos, que buscan llegar hasta Estados Unidos.

En la actualidad, miles de haitianos se encuentran en las comunidades fronterizas de Colombia y Panamá, y otros miles ya cruzaron Centroamérica y se encuentran en la frontera entre México y Estados Unidos.

Durante su periplo, estas personas arriesgan su vida en zonas selváticas peligrosas como el Darién, por donde ingresan a Panamá, y están propensos a sufrir violencia, a robos y al pago de miles de dólares a traficantes de personas.

Esta semana las autoridades de Costa Rica y Panamá llevaron a cabo un operativo conjunto y detuvieron a 41 sospechosos de integrar una banda de crimen organizado que traficaba migrantes por estos países.

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