Los asaltos y robos no son un mal exclusivo de los países pobres o subdesarrollados y poco civilizados, estos delitos ocurren hasta en las potencias más ricas y desarrolladas, aunque con menos frecuencia, salvaguardando algunos casos. Si bien estas problemáticas y las instituciones no pueden cambiar de la noche a la mañana, los encargados de la formulación de políticas tienen una deuda pendiente con la ciudadanía desde hace más de veinte años.

El problema de la seguridad para los políticos dominicanos solo está presente en su agenda del ciclo electoral. Posiblemente porque es mejor para el retorno de la inversión política priorizar problemas de necesidades sociales básicas (un galón de aceite y un saco de arroz), aparte de que a esto se le suele atribuir mayor popularidad y merito, donde los elogios son recibidos a corto plazo y la gloria no es compartida.

Causas
Las causas del crimen y la violencia son complejas, pero podemos mencionar algunas:

Las instituciones públicas, incluida la policía y el sistema de justicia penal, no se adaptan a las nuevas realidades, lo que provoca aún más impunidad y corrupción. Vivimos en sistema que defenderse de un atraco o robo suele ser un crimen mayor.

Una población enorme de lo que llamamos “Ni-Nis” (jóvenes que no estudian ni trabajan). A estas condiciones, se suma la presencia del crimen organizado y el narcotráfico.

La rentabilidad de los robos a diferencia del sueldo mínimo, el desempleo, las malas compañías, problemas de adicción, la desintegración familiar, hacer movie en los centros de diversión y redes sociales, son algunos de los factores que más contribuyen para generar nuevos delincuentes.

También las cárceles dominicanas son universidades para crear delincuentes, lo que debería estar dando solución a la violencia solo está generando aún más delincuencia, creando bandas más fuertes y criminales más profesionalizados.

Consecuencias
Vivimos con miedo, miedo al asalto, a que nos maten, a que nos roben nuestros teléfonos móviles. Personas que temen tomar el transporte público.

La inseguridad también afecta el bienestar financiero y social del país. Hace que aumente el costo de la inversión y quita recursos para otras necesidades sociales como la educación y la salud.

Pérdidas de vidas humana de bien y entes productivos para la sociedad, creando frustraciones, cargas psicológicas fuertes con familias destrozadas y niños en orfandad.

Soluciones
Número de identificación único, de pocos dígitos, para cada motor a ser colocado en una ubicación estratégica, ejemplo: uno para el chaleco del conductor, que sea extremadamente difícil de falsificar, fácil de identificar por cualquier ciudadano incluso a larga distancia o con poca luz. Este número será colocado a delivery, motoconcho, mensajeros, etc., toda persona que circule en un vehículo de 2 y 3 ruedas. La falsificación conllevaría 10 a 15 años de cárcel, además de una placa más grande delante adicional. Con 5 años de cárcel para el robo de este identificador, 20 salario mínimo para el que ande sin él y 10 salarios mínimos para el que se le pierda.

Cascos transparentes o los usados para bicicletas, la utilización de un casco no estipulado conllevara multas, a los casos que sean reincidentes con penas de 2 a 3 años de prisión. Prohibir la importación de cascos que no sean transparentes.

Cualquier ciudadano que falsifique insignia de un organismo de castrense o de seguridad del Estado, deberá cumplir una pena mínima de 20 años de prisión. Miembros de la Policía que cometan un crimen relacionado con delitos o robos deberán pasar el mismo tiempo en prisión.

Estas soluciones involucran a cada ciudadano en calidad de colaborador autorizado para la prevención del crimen, sin que esto represente algún riesgo para su seguridad.

Datos panorama seguridad República Dominicana 2017-2019
Según datos estadísticos del Observatorio de Seguridad Ciudadana (OSC) y de la Policía Nacional, en el año 2019 se registraron 27,227 robos y 29,725 asaltos. En los dos años anteriores, 2017 y 2018, se cometieron 109,154 delitos relacionados con robos y asaltos. Sin dejar de mencionar que miles de delitos de este tipo no son denunciados a la Policía.

En un análisis con fórmulas simples de promedio y sin seguir el riguroso método científico, pudimos deducir a través de una encuesta sencilla de redes sociales que los teléfonos celulares son el objeto más robado diariamente en la población dominicana, con sumas que ascienden a más de 140 millones de pesos solo en el 2019.

En el año 2017, el 43% de los 545 homicidios ocasionados por la delincuencia se debieron a robos y atracos, mientras que una proporción similar, de un 32%, fueron por causas atribuibles a intentos de robo o atraco.

Los lugares de ocurrencia de los homicidios acontecidos durante el 2017: La vía pública, con el 80% de los registros, resulta ser el principal escenario de ocurrencia. A este le siguen, por cantidad de casos, las residencias y los comercios, pues estos agrupan, respectivamente, el 12% y el 4% de los incidentes de este tipo. El 4% restante englobaría al resto de lugares.

Resolver el problema
¿Este sistema de identificación y seguimiento de motoristas resolverá el problema de la delincuencia y robos? Evidentemente NO, todavía faltaría implementar otras medidas, pero sin dudas, sería un alivio eficaz, práctico, económico, fácil de implementar y evaluar, que reduciría más de un 40% de los asaltos en motores.

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