Poco antes del año 2011, Danilo Medina inició un periplo por los medios de comunicación nacional, en su condición de candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana. Fundamentó su campaña en la “honestidad y el combate a la corrupción”. No quedó una esquina del país en la que Danilo Medina no prometiera que los funcionarios de su gobierno serían destituidos con el “simple rumor público”. Dicho discurso fue comprado parcialmente por la sociedad, en razón de que los últimos dos gobiernos de Leonel Fernández parecían cuestionados en términos éticos; y Danilo Medina había renunciado en 2007 al gobierno de Leonel Fernández, lo que de alguna manera le distanciaba de dichos cuestionamientos.

Danilo Medina cumplió dicha promesa, únicamente contra dos funcionarios, los cuales habían sido nombrados por Leonel Fernández en sus gobiernos, dígase: Haivanjoe Ng Cortiñas, a la sazón Contralor General de la República, destituido por el hecho de no haber suspendido la pensión otorgada por la Superintendencia de Bancos, mientras ejercía la función de Contralor General de la República; y Diandino Peña, a la sazón Director General de la Opret, destituidos en septiembre de 2012 y en mayo de 2017, respectivamente. Adicional a lo anterior, una de las primeras declaraciones del ya presidente Danilo Medina, dada a menos de un mes de haber sido juramentado, fue que el ex presidente Leonel Fernández le había dejado una maleta llena de facturas, en franca referencia al déficit fiscal de 141 mil millones de pesos, generado en la administración última de Leonel Fernández. Dichas acciones pre activaron la alarma de una mini persecución contra los funcionarios de la corriente leonelista.

En 2015 se concretizó la activación de dicha alarma, cuándo se inició una campaña contra Leonel Fernández, utilizando a Quirino Ernesto Paulino Castillo. Si es cierta o falsa la vinculación Leonel-Quirino, es un tema distinto a la realidad de que dicha campaña fue orquestada desde el gobierno.

Dichas acciones permiten pensar que Danilo Medina prefirió dejar de lado las estrategias políticas que generan éxito, con el fin de ejercer la política bajo el dominio del resentimiento. Un resentimiento que quizá nació en 2007, cuándo se quejó de haber sido vencido por el Estado. Sin embargo, dicha acusación cercana a la realidad o no, no obnubiló el accionar estratégico político de Leonel Fernández, evidenciado en que no escatimó esfuerzos para apoyar al candidato de su partido en 2012, lo cual fue reconocido por el mismo Danilo Medina al decir “el compañero Leonel Fernández trabajó para mi campaña, como no lo hizo nadie”.

A la fecha de este escrito, el Partido de la Liberación Dominicana se dividió, al tomar Leonel Fernández un rumbo distinto, obligado por la imposición de un candidato según Fernández cuestionado y carente de legitimidad.

Quizá la historia coloque a Danilo Medina bajo el accionar emocional, no estratégico.

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