Expertos advierten que República Dominicana debe prepararse para un terremoto de gran magnitud y reducir su vulnerabilidad

SANTO DOMINGO.- La República Dominicana permanece expuesta a la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud, por lo que especialistas en ingeniería estructural, sismología y seguros coincidieron este martes en que el país debe fortalecer la supervisión de las construcciones, evaluar las edificaciones existentes y ampliar la cobertura de seguros para disminuir el impacto de un eventual desastre.

Durante el panel "Vulnerabilidad sísmica y seguridad", organizado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), el ingeniero estructural Luis Abbott señaló que el reciente terremoto ocurrido en Venezuela deja importantes lecciones para el país, debido a que ambos comparten una alta amenaza sísmica.

El especialista recordó que la República Dominicana está atravesada por dos fallas tectónicas de gran importancia: la Septentrional, al norte, y la Enriquillo, al sur, esta última relacionada con el terremoto que devastó Haití en 2010.

Abbott explicó que, según los estudios geológicos, el país se encuentra dentro del período de retorno de un gran evento sísmico en la falla Septentrional, por lo que un terremoto superior a magnitud 7 podría ocurrir en cualquier momento, aunque aclaró que estos fenómenos no pueden predecirse.

"No sabemos si ocurrirá hoy, mañana o dentro de diez años, pero estamos dentro del período de retorno y mientras más tiempo transcurra, mayor energía se acumula", indicó.

El experto insistió en que el mayor riesgo no es el terremoto en sí, sino la vulnerabilidad de las edificaciones.

"Los terremotos no matan; lo que mata son las estructuras", afirmó, al considerar que las construcciones deben diseñarse para resistir fuertes movimientos sísmicos sin colapsar.

Aunque destacó que el país cuenta con un código sísmico actualizado desde 2011, tras el terremoto de Haití, sostuvo que el principal desafío es garantizar su cumplimiento mediante una mayor fiscalización de las obras y evaluaciones periódicas de los edificios ya construidos, especialmente en el sector informal.

Por su parte, la ingeniera sísmica Claudia Germoso explicó que la amenaza sísmica y la vulnerabilidad estructural son conceptos diferentes.

"La amenaza es el terremoto; la vulnerabilidad depende de cómo fue construida la estructura, de los materiales utilizados y del nivel de supervisión. Cuando ambos factores coinciden, es cuando se produce el riesgo", señaló.

Asimismo, indicó que las edificaciones más antiguas no necesariamente son inseguras, pero recomendó que sean evaluadas conforme evolucionan los códigos de construcción para determinar si requieren reforzamientos.

En representación del sector asegurador, el vicepresidente técnico de Mapfre, Pablo Daguzan, aseguró que las mejoras en ingeniería y construcción permiten levantar edificaciones más seguras y, además, facilitan que estas puedan ser aseguradas frente a riesgos catastróficos.

No obstante, advirtió que el principal reto del país sigue siendo la baja cobertura de seguros.

"En términos de seguros, el gran desafío que tenemos como industria y como sociedad es reducir la brecha de aseguramiento. Apenas entre un 20 % y un 30 % de los riesgos del país están asegurados, lo que significa que existe un descubierto superior al 70 %. Un evento catastrófico podría generar impactos económicos muy serios que podrían mitigarse con una mayor asegurabilidad", manifestó.

Los especialistas coincidieron en que el aprendizaje dejado por recientes terremotos en la región debe servir para fortalecer la prevención, mejorar la calidad de las construcciones y promover una mayor cultura de gestión del riesgo, con el fin de reducir las pérdidas humanas y económicas ante un eventual sismo de gran magnitud.

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