CARACAS (AGENCIAS).-A más de una semana de los terremotos que devastaron gran parte de La Guaira, en Venezuela, miles de personas continúan sobreviviendo en refugios temporales instalados en escuelas, polideportivos, estadios y otros espacios públicos, donde el hacinamiento, las largas filas para recibir alimentos y la incertidumbre sobre el futuro forman parte de su rutina diaria.
Los colchones alineados sobre el suelo, las carpas improvisadas y los espacios compartidos reflejan la difícil realidad que enfrentan las familias desplazadas, muchas de las cuales perdieron sus viviendas o no pueden regresar debido a los graves daños estructurales provocados por los sismos.
Uno de los principales refugios opera en el Polideportivo José María Vargas, próximo al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, donde unas 1,700 personas permanecen alojadas desde el día siguiente a los terremotos. En las canchas deportivas y áreas comunes fueron instaladas carpas y colchones, mientras un gran toldo intenta proteger a los damnificados del intenso calor característico de la costa venezolana.
Aunque continúan llegando donaciones de ciudadanos, organizaciones humanitarias y gobiernos extranjeros, quienes permanecen en estos centros de acogida aseguran que las necesidades básicas siguen siendo insuficientes y que la convivencia se ha vuelto cada vez más complicada por la falta de espacio y recursos.