SANTO DOMINGO.- Las recientes inundaciones provocadas por las vaguadas que afectan gran parte del país obligaron al Ministerio de Educación a suspender la docencia en 16 provincias bajo alerta, una situación que vuelve a poner en evidencia las debilidades en la infraestructura escolar.
El tema salió a relucir durante la plenaria del Primer Congreso Pedagógico Nacional de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), donde el gremio lamentó las condiciones en las que operan numerosos centros educativos, agravadas por las lluvias.
El director de comunicaciones de la ADP, Menegildo de la Rosa, criticó que se trata de una problemática que ha sido advertida durante todo el año por el magisterio.
“Es lamentable porque el año entero el magisterio le exigió al ministerio de educación resolver un problema de infraestructura que tiene el país, de centros educativos que llueve afuera y campa adentro, y con esta situación de inundación se empeora”, expresó.
Ante este panorama, el gremio docente urgió a la Dirección de Infraestructura Escolar a intervenir de manera inmediata para evitar mayores daños al calendario académico.
“Nosotros esperamos del director de infraestructura que salga lo más rápido posible en auxilio porque ya el año escolar se está terminando y si una escuela tiene que durar 15 o 20 días fuera de servicio por inundación puede afectar la calidad educativa”, advirtió De la Rosa.
Mientras tanto, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, al participar en la apertura del congreso, destacó los avances en materia de calidad educativa, aunque no profundizó en la situación puntual de los planteles afectados por las lluvias.
El Congreso Pedagógico, que se desarrolla en el marco del 56 aniversario de la ADP bajo el lema “La educación pensada desde el magisterio”, reúne a docentes y expertos para debatir sobre los desafíos del sistema educativo, incluyendo el impacto de la inteligencia artificial, la carrera docente y las reformas del sector.
En este contexto, el sistema educativo enfrenta no solo los efectos inmediatos de las lluvias, sino también las consecuencias de problemas estructurales arrastrados por años, que hoy vuelven a quedar en evidencia con cada centro inundado y cada jornada de clases suspendida.