Seúl.- Corea del Norte probó hoy nuevamente un misil sin identificar, un gesto que parece querer poner a prueba al Gobierno sureño después de que Pionyang abriera hace unos días la puerta al diálogo siempre que Seúl rectifique su actitud hacia el régimen.

“Nuestro ejército detectó hoy un proyectil que se cree que es un misil de corto alcance lanzado en dirección al este desde Mupyong-ri, provincia de Chagang (norte del país), Corea del Norte, hacia las 6.40 (21.40 GMT del lunes)”, explicó en un comunicado el Estado Mayor Conjunto (JCS) surcoreano.

El JCS no aportó más datos sobre la tipología del misil que cayó en aguas del mar de Japón (llamado mar del Este en las dos Coreas) y añadió que la inteligencia surcoreana y estadounidense continúan realizando un “análisis detallado” del lanzamiento.

POSIBLE MISIL BALÍSTICO
Por su parte, el Gobierno nipón consideró que el proyectil parece ser un misil balístico, y fuentes surcoreanas citadas por la agencia Yonhap indicaron que voló menos de 200 kilómetros, que alcanzó una altitud máxima de 60 kilómetros y que “muestra diferentes características que lo testado previamente por el Norte”.

Mupyong-ri es el lugar donde se sitúa la llamada Fábrica Número 65, una planta de armamento desde la cual el régimen probó por segunda vez en julio de 2017 el Hwasong-14, misil balístico intercontinental (ICBM) con el segundo mayor alcance dentro del arsenal norcoreano.

La ONU prohíbe el lanzamiento de misiles balísticos y el uso de tecnologías relacionadas por parte norcoreana con base en las resoluciones aprobadas para castigar a Pionyang por sus programas de armas de destrucción masiva.

Esta prueba llega después de que el ejército norteño probara dos misiles balísticos de corto alcance el pasado día 15 y un misil de crucero días antes y apenas unos días después de que la hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, Kim Yo-jong, rubricara un par de comunicados de tono medianamente conciliador.

Kim respondió en estos mensajes al presidente de surcoreano, Moon Jae-in, que habló ante la Asamblea General de la ONU de la necesidad de firmar un tratado que selle la paz y ponga fin oficialmente al conflicto abierto en 1950 entre ambos vecinos y que se detuvo solo con un alto el fuego en 1953.

La hermana del líder norteño aseveró que Pionyang está abierto a mejorar las relaciones si Seúl y Washington abandonan lo que el régimen considera una retórica “hostil” y de “doble rasero” y por la cual tachan las pruebas de armas norcoreanas de “provocaciones” y las suyas propias de “elemento disuasor”.

En ese sentido, el embajador norcoreano ante la ONU, Kim Song, defendió hoy mismo el derecho de su país desarrollar y probar armamento avanzado para poder hacer frente a la “amenaza” que le suponen su vecino del sur y Estados Unidos.

PROBANDO A SEÚL
Algunos analistas ven en el lanzamiento de hoy una suerte de prueba para Seúl, en cuya respuesta no se incluyó hoy el término “provocación”.

El Ministerio de Unificación surcoreano, encargado de las relaciones con el Norte, insistió en que seguirá buscando avances en la relación intercoreana a través “del diálogo y la cooperación” horas después del lanzamiento.

Por su parte, el presidente Moon, que encara sus últimos meses el poder pero cuyo partido podría salir muy reforzado ante la posibilidad de una nueva cumbre intercoreana, ordenó hoy realizar un “análisis exhaustivo” tanto del lanzamiento del misil como de los recientes mensajes de Kim Yo-jong.

En el Norte, de hecho, se celebró hoy mismo una sesión de la Asamblea Popular Suprema (Parlamento), de la que se espera que los medios oficiales informen el miércoles y de la que podría extraerse alguna pista sobre las intenciones del régimen tras un mes en el que la tensión se ha ido incrementando en la península.

UN MES DE TENSIONES
Pionyang rompió a mediados de agosto las comunicaciones con Seúl en protesta por sus maniobras militares conjuntas con Washington, que considera un ensayo para invadir su territorio.

Días después el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reportó que el régimen reactivó instalaciones nucleares para obtener combustible que puede usarse en bombas.

El Sur respondió a los lanzamientos norcoreanos de la semana pasada testando un misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM) y anunciando varios desarrollos militares de peso que evidencian una nueva escalada armamentística en la península.

De hecho, Seúl ha afirmado que pondrá en operación desde hoy su tercer submarino de la clase Dosan Ahn Chang-ho, el mismo tipo de sumergible desde el que probó con éxito su primer SLBM.

Corea del Norte, por su parte, no ha respondido públicamente a la oferta de EE. UU. de reunirse para tratar de reactivar las conversaciones sobre desnuclearización, estancadas desde 2019.

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