Lima.- Apenas 2 de cada 10 niños peruanos son capaces de comprender lo que leen, un desafío enorme del que se derivan graves consecuencias económicas y sociales y que si no se atiende pronto marca el futuro de millones de estudiantes, particularmente de las clases más desfavorecidas.

Atajar esta situación, que se refleja en los informes PISA sobre educación, donde Perú ocupa sistemáticamente uno de los últimos lugares del ránking de comprensión lectora, es una tarea a la que se están abocando esfuerzos públicos y privados con estrategias variadas para abordar una tarea cuyas raíces y consecuencias son muy variadas.



En este contexto se encuentra el proyecto “Leer es estar adelante”, que desde hace 14 años aborda la tarea enfocado en el largo plazo, la aproximación cultural y social de la lectura al entorno inmediato del niño, la formación específica de maestros y la creación y distribución de materiales didácticos orientados no a enseñar a leer, sino a comprender lo leído.

Financiada por la Fundación BBVA, en alianza con el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y el Ministerio de Educación, y en coordinación con escuelas de todo el país, la iniciativa, que según sus responsables tiene la vocación de mantenerse y expandirse, empieza a ver ya tanto su éxito en mejorar la compresión como lo que esto supone para la vida de los alumnos.

COMPRENSIÓN ES DESARROLLO
Jean Paul Sheen, un estudiante de economía de 24 años, que migró de la sierra andina a Lima y que siempre estudió en escuelas públicas, fue parte de este programa durante su infancia y en él reconoció la importancia de buscar “una sociedad que comprenda lo que lee, pues eso empodera y da también una actitud crítica”.

“Más aún ahora, vivimos en una era de la comunicación, nos informamos de todo por el teléfono, pero sin la comprensión lectora no podremos tener una actitud crítica frente a los hechos, y eso es importante en un país en vías de desarrollo, para que no solo cierto grupo maneje los hilos y para que todos sean escuchados”, razonó en declaraciones a Efe.

Luciana Tejada, estudiante de Enfermería que pasó por “Leer es estar adelante”, también señaló a Efe que la comprensión lectora va más allá de abrir puertas a los niños con menores recursos en el ámbito profesional, pues ofrece “un espacio gigante que influye en todo, enriquece todo y mejora el desenvolvimiento de las personas y de todo su entorno”.

DESARROLLO INTEGRAL
Nelson Alvarado, Gerente de la Fundación BBVA, explicó a Efe que la idea tras el programa, por el que ya pasaron más de 134.000 alumnos, permitió formar a 4.375 maestros y que aplica en 1.030 escuelas de diez regiones del Perú, se dio precisamente ante la evidencia de que “quien no comprende lo que lee, está dando a los demás una ventaja enorme en una sociedad hiperdigitalizada”.

“Es indispensable esta herramienta para el desarrollo integral de la población y del país. Es un drama que no comprenda, pues eso mina todo lo demás”, añadió.

Por el contrario, la evidencia recogida por el programa revela que “cuando estos niños comprenden y suman conocimiento, este se comparte con la comunidad y el entorno”, con casos de niños que están enseñando a leer a su vez a sus padres o abuelos analfabetos.

Eso sin contar con el hecho de que entre los alumnos que participan en el programa, el índice de comprensión lectora pasa del 2 sobre 10 a 6 sobre 10.

Uno de los ejes centrales de la iniciativa es acercar lo más posible los materiales y las actividades a los niños, por eso se crean textos específicos para cada región en donde se aplica .

“Las realidades son distintas en cada sitio, y así nuestros libros se adaptan, para que cada tema que se hable sea reconocible por los niños, lo que a su vez hace que tengan más interés en la lectura y en practicar sobre algo que es más cercano a ellos y algo de lo que ya han escuchado”, añadió Alvarado.

“NOS DA FELICIDAD”
Dania Mamani, maestra en una escuela de primaria del populoso distrito limeño de San Juan de Lurigancho, reconoció a Efe que en Perú “falta el hábito de la lectura” y que por tanto todo lo que ayude a mejorar esta situación, como el programa “Leer es estar adelante”, “influye en positivo”.

“Antes se enfocaba la lectura como una imposición, no como un gusto. El castigo era ‘ponte a leer cinco páginas’. Pero el niño tiene que leer por gusto, que se sienta bien para poder ser un buen lector.

Y una vez que se ha logrado prender esa gusto, como enseñante eso genera “orgullo”, reconoció.

“Me da alegría cuando veo que se desenvuelven, interactúan, exponen temas y leen para exponer sus ideas…Crecen, y eso les sirvió, lo aplican. Eso nos da felicidad”, apuntó la maestra.

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