Berlín.- Los retrasos en Alemania en la vacunación contra la COVID-19 y en la distribución de test rápidos para detectar la enfermedad generan impaciencia, justo cuando los últimos datos confirman que el número de nuevos contagios tiende al alza.

El presidente del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, Lothar Wieler, reconoció que hay “claros indicios” de que la tercera ola de la enfermedad ya ha llegado a Alemania.

“Estoy muy preocupado”, dijo Wieler, quien se manifestó sobre la situación en su país en un encuentro en Ginebra en el que, sin embargo, estimó que a pesar de los retrasos Alemania y otros países europeos podrían tener ya bajo control la pandemia de COVID-19 en los meses de otoño.

Alemania registró 14.356 nuevos contagios con coronavirus en las últimas 24 horas -casi 2.500 más que hace una semana- y 321 víctimas mortales -frente a 359 el pasado jueves-.

En el conjunto del país la incidencia acumulada en siete días subió a 69,1 nuevos casos por 100.000 habitantes, frente a 65,4 ayer y 64,7 hace una semana,

Por ello, la campaña de vacunación se ha convertido en una carrera contra el tiempo.

En Alemania han recibido la primera dosis de la vacuna 5.726.572 personas, lo que equivale al 6,92 por ciento de la población. Un total de 2.674.692 personas, o un 3,22 por ciento de la población, han recibido también la segunda pero el ritmo es lento, si se compara con otros países como EEUU, Reino Unido o, sobre todo, Israel.

Algunos críticos consideran que una de las causas de la lentitud en la vacunación son la rigidez de los criterios de prioridades, empezando por las personas que, por edad o por patologías previas, tienen un riesgo mayor de enfermarse gravemente en caso de contraer la COVID-19.

Eso, según esos críticos, habría impedido cierta flexibilidad en el uso de las dosis disponibles cuando no haya suficientemente del grupo que está en turno que pueda ser vacunado.

No obstante, el presidente de la Comisión Permanente para la Vacunación (Stiko), Thomas Mertens, rechazó esta hipótesis en una reunión digital con la Asociación de la Prensa Extranjera (VAP).

“El problema es que no tenemos suficientes dosis, no los criterios de prioridades”, opinó.

Mertens dijo que las recomendaciones de la Stiko tienen dos objetivos. El primero es la protección individual, y en ello ve justificado darle prioridad a los grupos de alto riesgo, y el segundo cortar la dinámica de la pandemia.

Para lo segundo, se necesita, recordó Mertens, vacunar a una gran parte de la población.

“La cifra exacta no la conocemos pero se estima que hay que vacunar a entre el 60 y el 70 por ciento de la población para lograr lo que llama inmunidad de rebaño”, dijo.

“Si tuviéramos suficientes dosis no habría que establecer prioridades pero de momento no las tenemos y por eso hay que concentrarse en la protección de las personas de alto riesgo”, agregó.

Además, según Mertens, las recomendaciones no son tan rígidas como aseguran algunos sino que en ellas mismas se advierte que localmente se puede y se deben tomar decisiones cuando se pasa de una fase de prioridad a otra.

“Las recomendaciones son una orientación que los estados federados pueden seguir pero no están obligados a seguirlas. Se pueden desviar de ellas por razones justificadas”, dijo.

Una esperanza es que a mediados de abril o a más tardar en mayo se acelere la campaña de vacunación cuando se empiece a vacunar también en los consultorios médicos y no solo en los centros destinados para el efecto.

La recomendación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para una aprobación de la vacuna de Johnson&Johnson, que será la cuarta autorizada en Europa, también da razones para el optimismo.

A partir de hoy, por otra parte, se debían empezar a usar los test rápidos como parte de la estrategia de desescalada. A partir del 8 de marzo cada ciudadano alemán tiene el derecho a un test rápido por semana.

Sin embargo, en algunos estados federados no hay suficientes test rápidos para cumplir con esa disposición del Ministerio de Sanidad.

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