Brasil- La industria automovilística brasileña produjo 199.707 vehículos en enero pasado, lo que supone un 4,2 % más respecto al mismo mes de 2020, informó este jueves la patronal, que se quejó del “caótico” sistema tributario del país que impide un crecimiento más robusto del sector.

El resultado apunta a una tímida recuperación de una actividad fuertemente golpeada por la pandemia del coronavirus, que provocó un desplome en su producción del 31,6 % en 2020 por las medidas de distanciamiento adoptadas para contener los contagios.

No obstante, la fabricación de autos leves, camiones y autobuses bajó un 4,6 % frente a diciembre pasado, cuando se manufacturaron 209.296 unidades, según el informe divulgado por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).

El presidente de Anfavea, Luiz Carlos Moraes, afirmó en una videoconferencia con periodistas que el dato de enero es “bueno”, aunque sea menor que el de diciembre, un mes que tradicionalmente registra mejores resultados.

“Considerando las circunstancias en las que nos encontramos, con dificultades en la cadena logística”, el sector fue “capaz de producir casi 200.000 unidades”, por lo que “enero fue un buen mes”, indicó el dirigente.

Por otro lado, Brasil exportó 25.040 vehículos montados en enero, un 21,9 % más frente al mismo periodo de 2020, aunque un 34,8 % menos respecto a diciembre pasado.

Las ventas al exterior del sector automotriz alcanzaron el mes pasado los 457.258 dólares.

Moraes explicó que en diciembre las montadoras suelen anticipar sus embarques, aunque subrayó que los números de enero siguen siendo positivos en razón de que la pandemia sigue viva en Latinoamérica y los problemas económicos de Argentina, su mayor socio comercial.

En enero, la industria automovilística brasileña redujo su plantilla un 3,5 % frente al mismo mes de 2020, con lo que el número de empleados se sitúa ahora en los 103.384.

El dirigente dedicó una buena parte de su intervención para negar que el sector automotriz sea excesivamente subsidiado y genere pocos beneficios a la sociedad, a tenor del fin de la producción en Brasil por parte de Ford.

El fabricante estadounidense anunció el mes pasado el cierre de sus tres fábricas en el país suramericano, que afectará a unos 5.000 empleados, en el marco de un programa de reestructuración de sus operaciones en Latinoamérica.

El presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, dijo entonces Ford ocultó parte de la verdad para justificar su decisión y que lo que quería la empresa era más subsidios.

Moraes, por su parte, declaró que se ha creado una “imagen falsa” de que el sector automotriz “es muy privilegiado”.

“Es justamente lo contrario. Somos tributados absurdamente, de forma que las exoneraciones poco mejoran nuestra competitividad. A pesar de todos obstáculos, entregamos productos cada vez más modernos e inteligentes y generamos empleos de calidad”, afirmó.

En ese sentido, apeló a la pronta aprobación de una reforma tributaria que tramita en el Congreso, pero que está paralizada desde hace meses: “El sistema tributario brasileño es un caos. Nadie más aguanta esta carga tributaria”.

Moraes evitó hacer una proyección sobre el rendimiento del sector previsto para este 2021 porque aún existen incertidumbres en torno a la crisis sanitaria, los efectos del fin de los subsidios estatales para combatir la covid-19, y la evolución del elevado déficit público.

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