Bruselas.- La variante británica y más contagiosa de la Covid-19 parece extenderse por Bélgica pese a que el Gobierno ha ido endureciendo las condiciones para ingresar al país, que aún mantiene los indicadores de coronavirus en niveles sensiblemente mejores que sus vecinos y explora nuevas restricciones.

Un total de 75 personas han dado positivo por esa variante en la residencia de ancianos De Groene Verte en la localidad flamenca de Merkem, en el norte del país.

Antes de que se confirmase que el brote responde a esa nueva cepa, de la que Bélgica detectó sus primeros cuatro casos el pasado diciembre, esa localidad de unos 2.300 habitantes había cerrado toda actividad salvo colegios, guarderías y servicios esenciales ante el aumento de los contagios.

Además, dos colegios de la provincia flamenca de Amberes, también en el norte del país pero a 150 kilómetros al este de Merkem (que se encuentra cerca de la frontera con Francia), han cerrado esta semana al detectar varios positivos de esa misma cepa en los centros, situados en Kontich y Edegem (localidades próximas a Países Bajos), indicaron las autoridades locales.

Las autoridades sanitarias belgas también tienen constancia de al menos un caso de la variante sudafricana del coronavirus.

Este lunes también se detectó un caso de la cepa británica en un estudiante de Alost, en Flandes.

Bélgica presenta una incidencia acumulada de 234 nuevos casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, dato muy inferior a vecinos como Países Bajos (623), Luxemburgo (347), Francia (329) y Alemania (324), y de otros socios europeos más alejados como Italia (379) o España (495), según el último recuento del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).

Los indicadores de contagios y hospitalizaciones se mantienen relativamente estables en Bélgica, donde las infecciones aumentan un 9 % de media semanal y los ingresos siguen cayendo, si bien han ralentizado su descenso hasta un 10 % en los últimos siete días.

No obstante, el Gobierno mantendrá este lunes una reunión para analizar si debe endurecer aún más las condiciones de acceso al país, que ya exige PCR y cuarentena obligatoria a quien regresa de una estancia de más de 48 horas en una zona exterior considerada de riesgo, informó el ministro de Sanidad, Frank Vandenbroucke.

El Gobierno, que desde hace meses recomienda oficialmente no viajar pero no lo prohíbe, ya extendió a quienes ingresen por autobús, barco o tren las mismas medidas de control aplicadas desde las vacaciones de Navidad en el aeropuerto de Bruselas.

“NO ES EL MOMENTO DE DESPLAZARSE POR PLACER”

El ministro de Movilidad, Georges Gilkinet, insistió este lunes en declaraciones a RTBF en que “no es el momento de desplazarse por placer”.

Mientras tanto, la comunidad de virólogos, la clase política y los medios de comunicación debaten la posibilidad de cerrar fronteras para evitar importar más casos de las nuevas variantes, descritas como más contagiosas. Pero el Ejecutivo no ve necesario llegar a ese extremo por ahora.

“Tenemos otras medidas, como los tests y las cuarentenas. El cierre de fronteras implica un cierto número de inconvenientes importantes. En el contexto europeo, se ha convenido no hacerlo unilateralmente. Tendremos que examinarlo, pero no es la vía privilegiada”, declaró este fin de semana al canal VRT la ministra del Interior, Annelies Verlinden.

Bélgica mantiene toque de queda nocturno, la obligación de teletrabajar y ha limitado drásticamente los contactos sociales. Sectores como la hostelería, el ocio o la cultura están cerrados desde el pasado noviembre.

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