El Cairo.- Al menos 69 millones de personas en el mundo árabe padecieron hambre en 2020, lo que representa un 15,8% de la población y un aumento del 91,1% en las últimas dos décadas, lo que le aleja del objetivo de “Hambre Cero” para 2030, según un informe presentado este jueves por la ONU.

Las personas desnutridas en la región aumentaron en 4,8 millones en comparación con 2019, en gran parte por la pandemia de la covid-19, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), una tendencia que va en alza en el mundo árabe desde 2014.

Afirmó que el hambre no solo aumentó en países en conflicto o con bajos niveles de ingresos, sino que se incrementó en todas las naciones de la región, siendo Somalia y el Yemen los más afectados con los niveles más altos de desnutrición.

“El hambre ha ido en aumento en los Estados árabes desde 2014 y los años de progreso se han borrado desde el 2000. La prevalencia de desnutrición fue del 15,8 por ciento en 2020, cerca del pico de 2011, que son los años en los que la región experimentó dos grandes impactos en una década, por la pandemia de COVID-19 en 2020 y los levantamientos populares en 2011”, según la FAO.

La inseguridad alimentaria moderada o grave también ha continuado su tendencia ascendente, con una estimación de 141 millones de personas en 2020, lo que representa un aumento de más de 10 millones personas respecto al año anterior y un 17,3% más que en 2014.

Además, se estima que el 32,3%, o casi un tercio de la población de la región, no ha tenido acceso regular a alimentos suficientes y nutritivos en 2020, según el informe.

“Desafortunadamente, el fin de alcanzar el objetivo “Hambre Cero” es más difícil de lograr a medida que nos acercamos a 2030. En los últimos años, hemos visto una tendencia al alza con un aumento en el número de personas que padecen hambre en lugar de una disminución”, aseguró a Efe el director del programa regional de la FAO para Oriente Medio y Norte de África, Jean-Marc Faurès.

Indicó que en la región árabe existe un vínculo “muy claro” entre la prevalencia de la desnutrición y la estabilidad política ya que el “primer factor” que influye en el hambre es el hecho de que muchas áreas de la región se enfrentan a diferentes tipos de crisis, como los conflictos, pero también las relacionadas con el clima.

“Lo primero que debemos ver para mejorar la situación es poner fin a los conflictos que afectan a la región árabe. En segundo lugar, es fortalecer las instituciones, en concreto las instituciones locales en las zonas rurales, donde vive la mayoría de las personas pobres, para que puedan apoyar a las poblaciones”, dijo.

En cuanto al “impacto real” de la covid-19, subrayó que es algo “muy nuevo” para comprender en términos de hambre y desnutrición pero, según sus estimaciones, “habrá un empeoramiento de la situación en la mayoría de los países” y no solo en la región árabe.

No obstante, señaló que han aprendido “muchas lecciones”, como la del papel que pueden desempeñar las medidas de protección social para ayudar a los más vulnerables a atravesar esa crisis.

“Pero la protección social requiere capacidades financieras y no todos los países tienen las mismas capacidades”, concluyó Faurès.

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