Washington.- EE.UU. revivirá este jueves el violento asalto al Capitolio hace un año, que aún retumba en la mente de la opinión pública del país, por parte de una turba de ultraderechistas seguidores del expresidente Donald Trump (2017-2021), decenas de los cuales enfrentan ya penas de prisión.

El 6 de enero del pasado año, unas 10.000 personas -la mayoría simpatizantes de Trump- marcharon hacia el Capitolio y unas 800 irrumpieron dentro del edificio para impedir que se ratificara la victoria del ahora mandatario estadounidense, Joe Biden, frente a Trump, candidato republicano en las elecciones de noviembre de 2020.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo y mostraron la fragilidad de la democracia estadounidense.

Un año después, la trágica jornada, que dejó 5 personas fallecidas y 140 agentes heridos, continúa marcando gran parte de la agenda política de Estados Unidos y aumentando aún más la polarización entre republicanos y demócratas.

Para subrayar la importancia de la conmemoración, Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, ofrecerán sendos discursos.

“El presidente va a hablar de la verdad de lo ocurrido, no las mentiras que algunos han difundido desde entonces, y del peligro que ha supuesto para el Estado de derecho y nuestro sistema de Gobierno democrático”, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en una rueda de prensa el martes.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, ha anunciado una serie de eventos de “reflexión” y “recuerdo” en el Capitolio de la capital estadounidense.

El objetivo, subrayó Pelosi en una carta enviada a los legisladores demócratas, es que sirvan como “renovación del compromiso, en un espíritu de unidad, patriotismo y oración”.

Como consecuencia del asalto, el centro de Washington estuvo militarizado durante meses con el despliegue de miles de efectivos de la Guardia Nacional.

TRUMP GUARDARÁ SILENCIO
La gran ausencia de mañana será la de Trump, quien canceló en el último momento una rueda de prensa desde su residencia privada de Mar-a-Lago (Florida) en la que planeaba comentar lo sucedido.

“A la luz de la total parcialidad y deshonestidad del Comité de Demócratas No Electo del 6 de enero, dos republicanos fallidos y los Medios de Comunicación Falsos, cancelo la conferencia de prensa del 6 de enero”, expresó en un comunicado sin ofrecer más detalles.

Trump se refería así al comité legislativo, de mayoría demócrata, que lidera la investigación sobre los hechos que rodearon la irrupción en el Capitolio.

Los asaltantes se dirigieron a la sede del Legislativo en Washington después de asistir a un discurso de Trump en el que los arengó a protestar ante el Capitolio por “robo electoral”, una denuncia presentada sin pruebas y que fue desestimada por diferentes instancias judiciales en varios estados del país.

Pocos días después de dejar la Casa Blanca en enero de 2021, el expresidente encaró un juicio político bajo el cargo de “incitar una insurrección”, del que finalmente fue absuelto.

MÁS DE 700 ACUSADOS
Hasta la fecha, la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Columbia ha presentado cargos contra más de 700 personas, residentes a lo largo y ancho de EE.UU., por delitos que van desde atacar físicamente a policías hasta impedir el ejercicio de sus funciones, pasando por destruir propiedad del Gobierno y entrar en un edificio de acceso restringido.

De ellos, únicamente unos 150 han aceptado declararse culpables, según datos del Departamento de Justicia de EE.UU, que ha señalado que el proceso sigue en marcha.

Entre ellos, uno de los que representó una las imágenes icónicas del asalto: el hombre disfrazado de bisonte y autoproclamado “chamán de QAnon”, Jacob Chansley, que en noviembre pasado fue condenado a 41 meses de prisión.

Sin embargo, varios legisladores demócratas han criticado la actuación por parte del Departamento de Justicia, al que acusan de falta de eficiencia y ambición dada la magnitud de lo ocurrido.

Uno de ellos, Ruben Gallego, consideró que la actuación del fiscal general de EE.UU., Merrick Garland, ha sido “extremadamente débil” al asegurar que debería “haber muchos más de los organizadores detenidos ahora” en declaraciones a la cadena CNN esta semana.

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