Bangkok.- El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, aseguró en una reunión de su Gabinete con expertos que “nunca se disculpará” por las miles de muertes derivadas de la sangrienta guerra contra las drogas que impulsó desde su llegada al poder en 2016.

“Nunca, nunca me disculparé por esas muertes (…) Matarme, enviarme a prisión, yo nunca pediré perdón”, remarcó el polémico mandatario la noche del martes durante una reunión televisada.

Más de 6.200 personas, supuestos traficantes o drogadictos, han muerto durante la campaña antinarcóticos, según los datos oficiales, mientras que organizaciones de derechos humanos denuncian que la cifra podría situarse entre 27.000 y 30.000 muertos.

Duterte, cuyo mandato único de 6 años expira a mediados de 2022, defendió en esa reunión la actuación de las autoridades, que disparan a matar en situaciones donde supuestamente van a ser atacados durante las redadas a los sospechosos de delitos de drogas.

En septiembre, la Corte Penal Internacional (CPI) dio luz verde a una investigación por crímenes de lesa humanidad en esta campaña impulsada por Duterte, si bien en noviembre suspendió temporalmente las pesquisas a instancia del Gobierno de Filipinas, quien realiza su propia investigación de las operaciones antidrogas.

El Departamento de Justicia filipino indicó en octubre que los análisis médicos de muchos de los 52 casos investigados negarían la versión oficial de que los sospechosos sacaron sus pistolas antes de ser abatidos por la Policía.

A colación de este informe oficial, Duterte asumió “la completa responsabilidad” de los actos, pero dijo que solo sería juzgado por un tribunal de su país.

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