Madrid.- “El anime y Star Wars siempre han ido de la mano, no es ningún secreto la influencia de los samuráis en los Jedis”, señaló el animador español Abel Góngora, director de uno de los episodios -“T0-B1”- de la nueva serie de Disney +, “Star Wars: Visions”, una ficción de animación que invita a los fans de la saga a “redescubrir la galaxia”.

“Lo emocionante de Star Wars es el grado de expansión que supone este universo, por lo que es muy fácil ser creativo. Además, creo que es un mundo que va muy bien con el anime, es como si se hubiera creado para ello, y es raro que no se hubiera hecho ya hace tiempo”, recalcó Góngora sobre la serie, inspirada en el anime de los años 60, que llega este miércoles a la plataforma.



La antología, compuesta de nueve cortometrajes de entre 12 y 20 minutos, realizados por siete diferentes estudios de animación japonesa, ofrece a los fans historias originales de Star Wars, contadas con estilos tan diferentes de animación que cada uno es una experiencia única.

“Star Wars: Visions” está conformada por: “The Duel” del estudio Kamikaze Douga, “Lop and Ochō” de Geno Studio, “Tatooine Rhapsody” de Studio Colorido, “The Twins” y “The Elder” del estudio Trigger, “The Village Bride” de Kinema Citrus, “Akakiri” y “T0-B1” de Science SARU y “The Ninth Jedi” de Production IG.

A pesar de que Góngora nació en Barcelona (1983) y fue criado en Valencia (este de España), su trayectoria laboral ha transcurrido fuera de España. Tras acabar sus estudios de Bellas Artes, desarrolló su primer año de trabajo en la compañía irlandesa Cartoon Saloon para pasar después a la francesa Ankama. Esta última abrió una filial en Japón y es lo que le impulsó a marcharse de Europa.

Actualmente residente en Tokio, donde dirige el equipo de animación Flash de Science Saru, el estudio de Masaaki Yuasa, uno de los más respetados creadores de anime de la actualidad. “Cuando Disney propuso el proyecto llamaron a varios estudios, entre los que estaba el mío. Nos ofrecieron hacer dos cortos y dijimos que sí, porque al ser un estudio pequeñito no podíamos abarcar más”, apuntó.

Lo que más difícil le ha resultado al cineasta no ha sido adaptar la iconografía de Star Wars al mundo anime, sino hacer una criba de todo lo que quería contar: “Yo quería contar muchas cosas y tenía que resumir y cortar muchas partes del storyboard que hice. El adaptar tanto a un tiempo limitado fue lo más complicado”, incidió.

Asimismo, confesó que era la primera vez que dirigía algo “tan importante”, por lo que también tenía la presión de “hacerlo bien”, ya que la saga creada por George Lucas tiene muchos seguidores. “Tenía una responsabilidad grande y era un poco estresante, porque se que van a mirar con lupa cada imagen”, declaró entre risas.

Los cortos que componen la producción se ambientan en distintas épocas, ya que sus creadores no estaban obligados a respetar la línea temporal oficial de la saga. La acción de un capítulo transcurre antes de los hechos contados en “Star Wars: Episode I – The Phantom Menace”, mientras que la de otro sucede después de “Star Wars: Episodio IX – The Rise of Skywalker”.

“Al principio se les propuso unas ideas a Disney y ellos las iban aceptando, nos guiaban en torno a cómo querían la historia e iban revisando ciertos aspectos como las naves. Pero, no nos dijeron en ningún momento lo que teníamos que hacer, desde el principio fueron muy abiertos, era un proyecto muy libre”, reconoció Góngora, que, además, añadió que tampoco tuvo comunicación con los otros estudios para saber lo que estaban haciendo.

De esta manera, el episodio que ha dirigido Góngora, “T0-B1”, que cuenta la historia de un joven androide que sueña con convertirse en Jedi algún día a la par que descubre una peligrosa verdad sobre su creador, poco tiene que ver, por ejemplo, con el episodio inicial “The Duel”, es una historia en su mayoría en blanco y negro sobre guerreros Sith en duelo, estructurada como una película clásica de samuráis.

“La primera vez que tuve contacto con los otros estudios fue en el evento de publicidad en el que nos reunimos todos los directores y vimos las primeras imágenes de los otros cortos. Era el único europeo, me sentía con síndrome del impostor -cuenta riendo-. Para mí fue esa la primera experiencia sabiendo lo que están haciendo los otros directores”.

Independientemente de todo, Góngora se siente “orgulloso” no solo de haber participado en un proyecto de tal calibre, si no también de la oportunidad que le ha dado de conocer a grandes directores y animadores como Hiroyuki Imaishi (Director del capítulo “The Twins): “He visto todo lo que ha hecho ese hombre, es increíble, un ídolo para mí”, reconoció.

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