Shanghái (China).- El endeudado gigante inmobiliario chino Evergrande llegó hoy a una nueva fecha de vencimiento para el pago de intereses de otros tres paquetes de bonos ‘offshore’, en esta ocasión por importe de unos 148 millones de dólares, según el portal de noticias económicas Caixin.

La compañía ya pasó el 23 de septiembre el plazo para pagar unos 84 millones de dólares de otro paquete de bonos cotizados en el extranjero, y el siguiente el día 29, para otros 47,5 millones de dólares.

El conglomerado todavía no ha incurrido oficialmente en impago, ya que las cláusulas de los bonos contemplan una prórroga de 30 días consecutivos para abonar las cantidades tras la fecha establecida.

El grupo, que sí anunció un acuerdo para abonar el equivalente a unos 36 millones de dólares de bonos ‘onshore’ cotizados en yuanes a través de la Bolsa de Shenzhen, sigue sin pronunciarse al respecto de los pagos de sus emisiones ‘offshore’.

La semana pasada, el diario privado hongkonés South China Morning Post informó de que un grupo de bonistas ‘offshore’ de Evergrande había denunciado que la compañía no les daba una respuesta sobre los pagos de los intereses que les adeuda.

Este grupo de bonistas, que controla cerca de 5.000 y está representado por el banco de inversión Moelis & Co., indicó que no ha conseguido entablar un “diálogo significativo” con la compañía más allá de algunas llamadas con sus asesores.

“No queremos que los prestamistas ‘offshore’ acaben siendo una añadidura” en los planes de pago de deuda de Evergrande, indicó el directivo de Moelis & Co. Bert Grisel, cuya compañía prevé que la inmobiliaria china acabe por incurrir oficialmente en impago de sus obligaciones en el extranjero.

Según los datos ofrecidos por la empresa, el pasivo total de Evergrande ascendía a finales del primer semestre a más de 300.000 millones de dólares, de los cuales unos 37.000 millones de dólares se corresponden a préstamos por devolver antes del final de junio de 2022.

Las acciones de la compañía, que han caído casi un 80 % en lo que va de año, siguen con su cotización suspendida en Hong Kong desde el pasado día 4, cuando la prensa oficial china informó de que la promotora Hopson Development tenía planes de comprar el 51 % de la filial de gestión inmobiliaria de Evergrande por 5.140 millones de dólares, extremo que no ha sido confirmado todavía por ninguna de las dos partes supuestamente implicadas en la operación.

La crisis de Evergrande ha activado las alarmas sobre el estado del sector inmobiliario chino, cuyo peso es de cerca de un tercio del PIB del país, según las estimaciones de algunos analistas.

En las últimas semanas, otras inmobiliarias como Fantasia Holdings o Xinyuan Real Estate se han sumado a la lista de empresas del sector con problemas para hacer frente a la deuda que acumularon para alimentar su crecimiento durante años.

El Gobierno chino, que en los últimos tiempos ha apostado por los planes para limitar los riesgos financieros y la acumulación excesiva de deuda, aprobó el año pasado las denominadas “tres líneas rojas”, que limitan el acceso a la financiación bancaria a las inmobiliarias que acumulen un pasivo excesivo, excedan ciertos niveles de apalancamiento o no dispongan de liquidez suficiente para hacer frente a las deudas a corto plazo.

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