Houston.- Desde que hace 74 años nació la liga profesional de baloncesto en Estados Unidos, originalmente como la Asociación de Baloncesto Americana (ABA), luego unificada con la Liga Nacional de Baloncesto para quedar establecida como la NBA, sus tres objetivos han sido siempre la de tener a los mejores jugadores del mundo, dar espectáculo y ser un gran negocio asegurado.

Lo mismo que persiguen las otras tres ligas profesionales más importantes que hay en Estados Unidos, como son la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), las Grandes Ligas del béisbol profesional y la Liga Nacional de Hockey sobre Hielo (NHL).

La última liga profesional en llegar al deporte estadounidense ha sido la del fútbol (soccer), la MLS, que comenzó hace 26 temporadas y este año ya la inició con 27 equipos, pero todavía no tiene el potencial económico de las cuatro históricas.

En todas ellas, la estructura es de liga cerrada, que solamente se puede dar entrada a nuevas franquicias o salidas en función de la venta o movilidad, lo que significa que el control económico es completo y bien estudiado, de ahí que en el caso de la NBA, se mantenga la competición con 30 equipos.

Se busca que haya el mayor equilibrio deportivo posible con reparto de las estrellas, aunque al final los equipos con los mercados más grande de publicidad y poder económico consiguen formar las mejores plantillas.

Pero el tope salarial y el impuesto de lujo establecido por la NBA está orientado a que se de ese equilibrio de poder dentro de la competición.

Además de mantener un sistema de distribución de los beneficios entre los equipos con mayor poder económico y los que tienen menos y hasta perdidas durante la temporada.

Las Reglas de Igualdad Financiera para mantener la competitividad ya sea para equipos o jugadores han sido fundamentales en el desarrollo y crecimiento de la NBA.

Todos los años en la Liga se establece un límite salarial mínimo y máximo en función de los ingresos de las temporadas anteriores, si el límite se supera, el equipo tendrá que pagar una serie de impuestos en función de la suma que se pase. Además se controla también los contratos máximos y mínimos de los jugadores.

Pero el objetivo final de la NBA desde que en 1984 se hizo cargo el ya fallecido comisionado David Stern no fue otro que convertir a la organización en un gran negocio que pasó de tener unos ingresos anuales de 700 millones de dólares a 8.300 millones de dólares que registró el año pasado.

A pesar que perdió un 8,3 por ciento debido a la pandemia del coronavirus y la crisis generada con el mercado de China, que le costó a la liga la perdida de 1.200 millones de dólares de ingresos.La gestión de Stern hizo posible que la NBA se convirtiese en la tercera liga profesional más importante de Estados Unidos solo superada por la NFL y las Grandes Ligas del béisbol y está entre las cuatro mejores ligas del mundo.

Para conseguirlo, Stern se apoyo en el nacimiento de las grandes estrellas como Larry Bird, Magic Johnson y Michael Jordan, que le permitieron comenzar la internacionalización de la liga que se consagró con la participación del “Dream Team” en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Luego llegaron las nuevas franquicias, incluidas las dos que se formaron en Canadá con los Vancouver Grizzlies, cambiada a Memphis y los Toronto Raptors, que ya tienen un título de liga en su poder, y la última que fue la de Charlotte Hornets, en el 2004, después que la original se traslado a Nueva Orleans, donde ahora juegan como los Pelicans.

De esta manera, la NBA estableció una estructura económica que permita que cada equipo sea una inversión segura y millonaria para los dueños y que cada año se haya incrementado su valor en el mercado.

Mientras que en el apartado deportivo, el sorteo universitario dejó de ser exclusivo al talento nacional y se dio entrada a los mejores jugadores de todo el mundo con lo que la venta de imagen de la liga a nivel mundial quedó asegurada.

La proyección internacional permitió a la NBA incrementar aun más su valor en la comercialización de todos sus productos, llevar a los equipos a competir fuera de Estados Unidos y conseguir grandes contratos por los derechos de televisión, que han sido los que han dado estabilidad económica a la liga.

De esta manera, la NBA ha consolidado su existencia y desarrollo al mantenerse fiel a sus tres pilares básicos de contar con los mejores deportistas, dar un gran espectáculo deportivo que se pueda vender y comercializar.

Pero sobre todo asegurar a los dueños que tienen “garantizada” su inversión millonaria con una revalorización permanente y que también van a ganar dinero al final de cada temporada, aun en aquellos equipos que sus números acaben en rojo.

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