Madrid.- El tenis español repunta tras la pandemia. En solo un año, las licencias han crecido un 15% hasta las 80.318, un nivel que no tenía desde 2016. Su condición de deporte al aire libre con distancia y sin contacto lo catapulta. Al mismo tiempo, es un atractivo turístico con el imán de Rafa Nadal y su academia.

Unos 3 millones de personas juegan al tenis en España, según cálculos de la Real Federación Española de Tenis (RFET), pero esa afición ha crecido también en cuando a las licencias, que han pasado de 70.151 en septiembre de 2020 a 80.318 al cierre de septiembre de 2021.

“Es una enorme alegría haber subido tanto en número de licencias, teniendo en cuenta que para poder practicar nuestro deporte no es imprescindible tener licencia, como sí ocurre con otros deportes como el golf o la caza. Siempre hemos tenido mucha más cantidad de practicantes que de licencias”, indica a EFE el presidente de la RFET, Miguel Díaz Román.

Cataluña lidera el número de federados con 21.399, y por detrás le sigue la Comunidad de Madrid, con 17.353, dentro de un crecimiento que permite al tenis español recuperarse de un contexto de caídas en el último lustro: de las 80.227 de 2016 el número de practicantes federados había ido a la baja en el último quinquenio, hasta perder unos 10.000 deportistas en este periodo.

La pandemia, como en muchos órdenes de la vida, ha cambiado las prioridades de los deportistas: las disciplinas individuales, al aire libre y sin contacto ganan enteros. Y entre ellas lo hace el tenis.

“En plena pandemia, cuando todavía no estaban abiertas las restricciones, el tenis experimentó un importante crecimiento porque es un deporte seguro que se practica en un campo amplio (600 metros cuadrados) sin apenas contacto entre los dos practicantes. Tenemos datos de que las escuelas de toda España están en máximos históricos, algunas de ellas con listas de espera incluidas”, asegura Díaz.

Ratifica esa percepción el director deportivo del Club de Tenis Chamartín de Madrid, Chema Íñigo. “Hemos notado que hay mucha más gente que juega al tenis, no sé si porque han cogido miedo a espacios cerrados… Hay mucha más demanda de pistas de tenis y pádel, por encima de los niveles de 2019”, asegura a EFE.

Este club madrileño cuenta con unos 675 federados, pero su actividad de tenistas sin licencia es mucho mayor. Respecto a hace dos años han incrementado el número de usuarios que acceden a sus pistas (también tienen de pádel y piscina) de 800 personas entre semana y 1.300 en fin de semana a 1.000 de lunes a viernes y 1.400 los fines de semana.

“Hay dos elementos que hacen que la gente se saque la licencia: la posibilidad de competir, individualmente y por equipos, en lo que hay mucha afición; y el seguro médico, la licencia te permite acudir a un centro médico en el que te atienden profesionales”, agrega Íñigo.

Otro de los centros señeros del tenis español, el Real Club Tenis de Barcelona, detecta “un mayor volumen de partidos y usos de pistas” desde la pandemia, derivado de la menor movilidad de sus asociados. “Al ser un deporte sin apenas contacto, al aire libre y con poca interacción en número de personas, ha beneficiado mucho a que se quiera jugar sin miedo”, explican fuentes de la entidad a EFE.

El centro barcelonés ya no cuenta con la posibilidad de añadir nuevas licencias más allá de los 2.200 socios actuales, todos ellos federados. Aunque admiten que otras modalidades, como el pádel, despiertan cada vez más interés. De hecho, a partir de 2019 el pádel superó al tenis en número de licencias al rebasar las 75.000, y en 2021 la Federación Española de Pádel calcula que tiene 96.368 federados.

TENIS Y NADAL, UNA COMBINACIÓN TURÍSTICA GANADORA
El repunte tenístico no solo atañe a los practicantes nacionales. También desde otros países se fijan en España como un destino de tenis. Fuentes de uno de los grandes centros del país, la Rafa Nadal Academy by Movistar, explican a EFE que han vivido un renovado interés por sus cursos y ‘clinics’ para jóvenes jugadores.

Entre los 156 jugadores que se forman en su academia dominan los oriundos de países como Alemania, Estados Unidos, México, Reino Unido e Italia, aunque también lo hay de de latitudes lejanas como Australia, China, Filipinas, Indonesia, Japón o Tailandia, que eligen el centro del gran campeón español, situado en Manacor (Mallorca), para crecer en su formación tenística.

Tanto es así que están planificando un crecimiento de sus instalaciones a finales de este año, que incluirá un edificio con nuevas pistas cubiertas, un gimnasio y un centro médico. En total, la academia de Rafa Nadal contará con 19 pistas rápidas, 15 de tierra batida, 7 de tierra batida y 4 de superficie dura, además de 13 pistas de pádel.

Solo en seis semanas entre noviembre y diciembre, unos 700 jugadores pasarán por la instalación en diferentes torneos internacionales, que incluyen desde jóvenes promesas a jugadores ‘senior’.

Estos participantes generan un impacto añadido para el turismo balear, ya que los asistentes a los cursos y competiciones vienen en muchos casos con sus familias y en momentos de temporada baja turística para las Islas Baleares. Un impacto añadido del tenis, uno de los deportes reforzados tras la pandemia.

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